Nombrar es difícil.
Una vez oí que existía un señor cuyo oficio mundano era ponerle nombres a las cosas... ¡y a qué cosas!
Algo para ser no sólo tiene que ser, sino también poder ser llamado... esta claro que hoy es uno de ésos días en los que uno ve la luz de las cosas obvias, lo que al parecer no es ni mucho menos fácil.
Todo esto viene, claro está, porque acabo de ponerle nombre a mi criaturita del planeta blog (la primera, ya veis) y lo que hasta hace unos minutos era una cuestión sin impotancia (ponerle un nombre a un blog que constituye una parte de la evaluación continua de una asignatura) de repente toma la importancia del aspecto que uno presenta cuando llaman al timbre de la puerta y, desconociendo quien está al otro lado, nos descubrimos con unas zapatillas de ésas gigantescas con forma de animal con dudoso parentesco con uno conocido de dicho reino.
Ya ven, mi susto...
Pues eso, que he pasado un rato malo... y al final me he acordado la regla de oro de las situaciones desesperadas, a saber: "Sé tú mismo".
Puesto que vivo en la Plaza de San Quintín, y con el debido respeto a las mujeres que viven en aqueste lugar, he decidido colgarme la medalla... si, yo soy ésa. Prometo colgar foto en próximas para demostrarlo.
Y ya tenemos nombre (a cada rato que pasa admiro más al señor nombrador).
Qué trabajito me ha costado.
Seguiremos informando. Encantada de saludarles.
Por cierto: www.elnombredelascosas.com
viernes 1 de diciembre de 2006
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2 comentarios:
Me encanta elnombre y como lo explicas.
muy curiosa la web que citas
no sé como va pero llama la atención
un saludo
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